Source: The Conversation – USA (2)

Durante milenios, el pueblo wounaan, que habita en algunas zonas de lo que hoy son Panamá y Colombia, ha tallado y esculpido diversos tipos de madera. El palo de rosa cocobolo, Dalbergia retusa, es especialmente apreciado para la talla de bastones ceremoniales utilizados en la medicina tradicional y en el arte comercial que representa plantas y animales tropicales.
Los wounaan son solo uno de los pueblos de todo el mundo que han utilizado los palos de rosa para fabricar una amplia variedad de artículos, entre ellos culatas de armas, muebles e instrumentos musicales. En la actualidad, hay más de 140 especies de árboles que se comercializan como palos de rosa, todas ellas de una madera lustrosa y densa que, por lo general, tiene un tono rojizo.

Pommeroys via Wikimedia Commons, CC BY-SA
Desde finales de la década de 2000, la demanda mundial de palo de rosa superó la oferta legal. Estas hermosas maderas se convirtieron en inversiones populares, especialmente durante el auge inmobiliario en China, así como en maderas tonales de gran renombre, utilizadas en la fabricación de instrumentos musicales. Para 2012, el valor del cocobolo en China se había disparado hasta superar los 13.000 USD por metro cúbico. Hoy en día puede costar tres veces más, un precio considerablemente superior al de, por ejemplo, el roble rojo, que ronda los 1.500 USD por metro cúbico.
En 2011, algunos madereros empezaron a talar de manera ilegal árboles de palo de rosa en los bosques maduros del este de Panamá, hogar del pueblo wounaan. En Panamá, la mayoría de los wounaan y muchos emberá no cuentan con derechos legales sobre esas tierras boscosas, pese a haberlas habitado por generaciones. Tras la invasión de los taladores ilegales, las autoridades wounaan elegidas por sus comunidades presentaron denuncias ante diversos funcionarios panameños tanto locales como nacionales, al tiempo que buscaban el apoyo de la prensa y de la opinión pública.
Pero este fue apenas el comienzo.
Durante esa primera temporada de tala se dio un enfrentamiento de tres meses entre los madereros ilegales y los miembros de las comunidades wounaan. Un maderero asesinó a una autoridad tradicional elegida, hapk’ʌʌn Aquilino Opua Puchicama. En respuesta, el maderero, Ezequiel Batista, fue asesinado.
Los wounaan comprendieron que los madereros estaban dispuestos a matar con tal de obtener el palo de rosa.

Cleveland Museum of Art via Flickr
Durante los cuatro años siguientes, la tala ilegal fue intensa. En 2014, el pequeño Panamá ocupó el puesto 16 en el mundo por el volumen de madera en rollo vendida a China y el puesto 11 por el valor de la madera. Ese año, China registró la importación desde Panamá de 10.827 metros cúbicos de troncos de palo de rosa y 4.731 metros cúbicos de madera aserrada de palo de rosa, valorados conjuntamente en 55,5 millones de dólares estadounidenses. Antes del auge del palo de rosa, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza había clasificado el cocobolo como «vulnerable, con un alto riesgo de extinción en estado silvestre». Sin embargo, en 2019 fue reevaluado como «en peligro crítico de extinción».
Esa es una forma de contar la historia: como una secuencia más o menos lineal de acontecimientos trágicos y catastróficos. No obstante, al realizar y presentar nuestra investigación, optamos por una forma diferente, una que refleja y abarca las vidas, los valores, la ciencia y las experiencias de los wounaan, y que no solo devela pérdidas, sino también la alegría de la resistencia y del cuidado de los demás.

AP Photo/Arnulfo Franco
Una perspectiva amplia y otra local
Formamos parte de una iniciativa para compartir esta investigación en un nuevo libro, “Interwoven Rosewood: Collaborative Ecologies, Colonial Entanglements, and Indigenous Resistance.” El libro es el resultado de una colaboración de varios años entre el Congreso Nacional Wounaan (Wounaan Podpa Nʌm Pömaam), que representa a todo el pueblo wounaan de Panamá; el Congreso Local Wounaan de la comunidad de Majé (Wir Haigpai Podpa Nʌm Majé), que representa a una comunidad con numerosos artistas del cocobolo y que estuvo entre las más directamente afectadas por la tala ilegal; y una profesora universitaria que estudia de manera colaborativa con las comunidades temas relacionados con el ambiente y la conservación.
Desde el comienzo, nuestro objetivo ha sido poner esta investigación al alcance de un público amplio. Esto implica contar las historias entrelazadas sobre el palo de rosa en el mundo, sobre lo que ocurrió en Panamá y sobre la experiencia del pueblo wounaan, así como compartir su ciencia y su sabiduría ancestrales, todo esto en el contexto de siglos de ataques contra las vidas y las tierras indígenas que han continuado hasta el presente.

Composición digital de fotografías de los autores y colaboradores realizada por Mavila Trujillo, CC BY-ND
Cultivar la colaboración
Los wounaan, como muchos pueblos indígenas del sur de Centroamérica y el noroccidente de Suramérica, hacen énfasis en el cuidado de las relaciones. Una de las maneras en que ejercen este cuidado es compartiendo y redistribuyendo concienzudamente alimentos, dinero y sabiduría, entre otras muchas cosas, para fomentar la equidad.
Este enfoque colaborativo se opone a una mentalidad extractivista que puede permear no solo la tala ilegal sino también la investigación científica: concebir a las personas y los lugares como recursos que han de explotarse.
Es por esto que, al conformar esta investigación, tanto los wounaan como quienes no lo son nos comprometimos a cultivar la colaboración investigativa y la coproducción de los materiales que estábamos recopilando.
Planeamos conjuntamente la investigación y nos fijamos el objetivo de difundir ampliamente lo aprendido, en lugar de aspirar a publicar en revistas académicas especializadas, que sobre todo están disponibles – y resultan útiles – para los investigadores vinculados a universidades. También procuramos respetar específicamente los derechos wounaan sobre sus conocimientos y su sabiduría ancestrales, para lo cual creamos un acuerdo formal de investigación que garantizaba, entre otras disposiciones, que el pueblo wounaan contara con «soberanía sobre los datos» con respecto a la información recopilada, así como el derecho a decidir qué uso se le daría.
Entretejer los temas
En la cestería wounaan, los artistas utilizan hebras de fibra teñidas con tintes naturales para tejer alrededor de un núcleo central, incorporando cada color cuando es necesario para conformar el diseño.
Nuestra versión de la investigación sobre la tala ilegal de palo de rosa entreteje tres hebras: el entorno tropical de las tierras bajas, la sabiduría y la ciencia ancestrales wounaan y las fuerzas combinadas del capitalismo y el colonialismo. Ninguno de estos temas puede realmente desconectarse de los demás ni estudiarse de forma aislada.
Reconocer el pasado en el presente y el futuro
Para los wounaan, los cuentos ancestrales preservan su relevancia en el presente: estructuran y orientan la vida actual y la que está por venir. El cuento ancestral wounaan de la creación, por ejemplo, incluye los consejos del Creador sobre cómo corregir los errores iniciales cometidos al formar a los seres humanos, mostrando así la importancia de hacer mejoras para dar lugar al cambio.
Asimismo, la metáfora de la cestería en espiral muestra cómo el pasado forma parte activa del presente y del futuro. Por ejemplo, la extracción de oro a comienzos del periodo colonial español no fue muy distinta de la extracción de palo de rosa por parte de empresarios chinos en el siglo xxi.
Celebrar las relaciones
La vida cotidiana wounaan acoge la «convivialidad»: vivir de manera respetuosa e interdependiente con otros seres humanos y no humanos. Al tallar una pieza de palo de rosa cocobolo, un artista wounaan resalta la veta. Así como la madera revela su veta al tallador, los seres no humanos también pueden comunicarse y actuar por cuenta propia.
Los wounaan prestan atención a las complejidades, las obligaciones y las sinergias de las vidas y fuerzas entretejidas que dieron y siguen dando forma al mundo, como las que existen entre plantas, leyes, aves, mapas, animales, investigadores, insectos, infraestructura, hongos, funcionarios, enfermedades, comercio, tráfico ilegal y cambio climático.
En los sitios web breves sobre el libro, disponibles en inglés y español, la diseñadora web Mavila Trujillo utilizó ilustraciones, videos, fotografías y grabaciones de audio acompañados de textos cortos para hacer más visible parte de esa convivialidad. Por ejemplo, utilizó un audio de música de flauta wounaan relacionada con el agutí, un pequeño animal que dispersa semillas, junto con ilustraciones animadas del propio animal y de una persona wounaan que danza al ritmo de la música.

InterwovenRosewood.com por Mavila Trujillo
Respetar las experiencias de múltiples voces
Para los wounaan, así como para muchos otros pueblos indígenas, el conocimiento solo puede adquirirse a través de la experiencia. La sabiduría se adquiere mediante el cuerpo y sus interacciones con otros en la tierra y en las aguas, a partir y a través del movimiento y de múltiples sentidos, como la música, la danza, los aromas, el tacto, el gusto y la vista.
Para expresar múltiples perspectivas sobre la lucha que durante años han librado contra la explotación, las autoridades wounaan elegidas y los miembros de las comunidades propusieron a distintas personas en virtud de sus conocimientos y su experiencia. Con el consentimiento de sus familias, se incluyeron aportes de colegas wounaan fallecidos, entre ellos cuentos ancestrales y escritos recientes. También contribuyeron dos colegas no indígenas de larga trayectoria cuyo trabajo se ha enfocado por décadas en los derechos indígenas.
Poner al descubierto el colonialismo y el capitalismo
Durante siglos, los wounaan han sufrido —y siguen sufriendo— los devastadores efectos del «colonialismo de asentamiento»: la práctica de explotar a las personas y los espacios, despojándolos no solo de bienes materiales, sino de la tierra misma, y también de sus vidas, derechos, lenguas y ciencia.
El colonialismo de asentamiento y el capitalismo pueden actuar de la mano, valiéndose de la educación, las leyes, las prácticas corporativas e industriales, el tráfico ilegal e incluso las iniciativas de conservación ambiental de maneras que perjudican a las personas, incluidos los pueblos indígenas.
Los wounaan han opuesto resistencia a esas fuerzas por siglos, luchando contra quienes se apropian injustamente de sus tierras y sus derechos. Esta historia comprende las rebeliones de la época colonial, el uso de drones para monitorear invasiones de tierras y presentar denuncias ecológicas formales, y las protestas contra leyes nuevas o propuestas.

Editorial de la Universidad de Arizona
Mostrar la vitalidad de la lengua wounaan meu
La lengua wounaan, el wounaan meu, como muchas otras lenguas indígenas, hace énfasis en la acción y reconoce que las personas y los demás seres siempre se están desarrollando o convirtiéndose en formas renovadas de sí mismos.
La difusión amplia de la información, sin embargo, suele implicar traducirla. En ese proceso pueden perderse matices fundamentales, al convertir, por ejemplo, la acción en pasividad o al asignar un género a una palabra que originalmente no lo tenía. Para asegurarnos de que la investigación celebrara el wounaan meu incluso al traducirse al inglés y al español, procuramos emplear palabras que reflejaran los significados wounaan, como la diferencia entre «médico tradicional» y «chamán», o que respetaran la etimología indígena regional, como al traducir la expresión de wounaan meu «jap» como «piragua», en lugar de «canoa».
Para algunos de los elementos que conforman el libro, dos de nosotros – Chenier y Doris – grabamos a wounaan mientras hacían narraciones en wounaan meu y después transcribimos y tradujimos cuidadosamente esos materiales para preservar la riqueza del pensamiento y la lengua wounaan.
Nutrir la alegría y la belleza
En definitiva, nuestra investigación colaborativa acoge la autodeterminación y la alegría y la belleza que esta trae consigo. Integra tanto el «wajaup hʌidʌm» (cuya pronunciación aproximada es wa-HOWGP OIU-dum), estar bien o en buena relación con otros, como el «hãba poso honee nʌm» (cuya pronunciación aproximada es ug-BA po-so OH-ney nuom), trabajar juntos con alegría.
Nuestra cocreación colaborativa continúa. Se encuentran en proceso una versión en español del libro con el traductor Alfonso Conde; un libro abreviado en español centrado en los capítulos de autoría wounaan; un análisis de los capítulos hablados en wounaan meu y escritos en español; y un sitio web multimedia para estudiantes wounaan en edad escolar.
Seguimos, de este modo, respetando la sabiduría y la ciencia ancestrales para cultivar los futuros justos que los wounaan imaginan para sí mismos.
Traducido por Alfonso Conde.
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Julie Velásquez Runk recibió los siguientes fondos: para la investigación de campo, una subvención de investigación posdoctoral de la Fundación Wenner-Gren y una subvención de antropología comprometida; una subvención de viaje para consultar colecciones que financió la investigación en las Colecciones Especiales y de Estudios Regionales de las Bibliotecas George A. Smathers, de la Universidad de Florida; una subvención para la elaboración de un libro y una subvención de escritura de verano del Instituto de Humanidades de la Universidad de Wake Forest; una subvención del Fondo Nacional para las Humanidades (National Endowment for the Humanities) otorgada por el Centro Nacional de Humanidades (National Humanities Center), y una subvención de investigación para docentes del Centro Willson de Humanidades y Artes de la Universidad de Georgia. El proyecto del libro también recibió el Premio Norm y Sibby Whitten a la Subvención para Publicaciones.
Como miembro del Congreso Nacional Wounaan, Chenier Carpio Opua colaboró en las subvencións de la Fundación Wenner Gren y en la concesión de la subvención para la publicación del libro.
Como miembro del Congreso Nacional Wounaan, Doris Cheucarama Membache colaboró en las subvencións de la Fundación Wenner Gren y en la concesión de la subvención para la publicación del libro.
